lunes, 23 de enero de 2017

El ingrediente secreto que hace a algunos equipos mejores que otros


La cultura define cualquier negocio, pero es una de las cosas más difíciles de manejar. En este extracto de su nuevo libro TED, Margaret Heffernan establece el elemento a menudo pasado por alto, pero necesario para construir una organización eficaz y eficiente: el capital social.

“Se podría argumentar que teníamos un montón de cerebros en la habitación. Pero también tuvimos algo más importante. Teníamos Capital Social: la confianza, el conocimiento, la reciprocidad y las normas compartidas que crean calidad de vida y hacen un grupo resiliente” señala Heffernan.  En cualquier empresa, usted puede tener un grupo brillante de individuos, pero lo que los lleva a compartir ideas y preocupaciones, es la conexión entre sí. El capital social está en el corazón de las culturas justas: es de lo que dependen, y es lo que generan.

En un fascinante estudio de la inteligencia colectiva, Thomas Malone, junto con un equipo de investigadores del MIT, analizaron grupos que demostraron ser excepcionalmente eficaces en la resolución creativa de problemas. Su objetivo era identificar los rasgos sobresalientes que hicieron algunos equipos mucho mejores que otros. Lo que encontraron fue que la inteligencia individual (medida por el coeficiente intelectual) no hizo la gran diferencia. Los grupos que surgieron más y mejores soluciones compartían tres cualidades clave. Primero, se dieron unos a otros el mismo tiempo para hablar. Esto no fue supervisado ni regulado, pero nadie en estos grupos de alto rendimiento dominó. Todo el mundo contribuyó y nada de lo que dijo una persona fue desperdiciado.

La segunda cualidad de los grupos exitosos fue la sensibilidad social: estos individuos estaban más sintonizados entre sí, a cambios sutiles en el estado de ánimo y el comportamiento. Estos grupos estaban socialmente alertas a las necesidades del otro. 

Y la tercera característica distintiva fue que los mejores grupos incluían más mujeres, tal vez porque eso las hacía más diversas, o porque las mujeres tienden a puntuar más alto en las pruebas de empatía. 
Agrega Heffernan: “Leyendo la investigación, puedo ver a mi antiguo equipo. Todos éramos bastante inteligentes y teníamos una gran cantidad de experiencias diferentes, pero nadie sobrepasó a nadie, estábamos curiosos sobre lo que cada uno podría ofrecer. A veces nos sentíamos frustrados, irritados, impacientes. A todos nos preocupaba apasionadamente nuestro éxito compartido”. 

Cemento y Ladrillos

Es el cemento, no sólo los ladrillos, lo que hace un edificio robusto. El cemento, en este contexto, es el capital social: la confianza mutua, un sentido subyacente de la conexión que construye la confianza. La idea del capital social surgió del estudio de las comunidades y de lo que las hizo sobrevivir y florecer en tiempos de estrés. Pero el concepto adquiere importancia vital cuando se aplica a organizaciones que ahora están acosadas por el cambio, la sorpresa y la ambigüedad. En el trabajo, al igual que en las comunidades, la conexión social juega un papel crítico para hacer que los individuos y las empresas sean más resistentes.

Los altos niveles de capital social producen una confianza que hace que los conflictos sean seguros, más vigorosos y abiertos. Aquí hay un círculo virtuoso: el conflicto creativo, bien hecho, genera el capital social que, a su vez, hace que los conflictos sean seguros y constructivos. (Por el contrario, la ausencia de capital social hace imposible que las personas hablen y piensen abiertamente, lo que significa que nunca desarrollan la conexión social que necesitan entre sí).
Construir capital social suena como una idea abstracta, pero deriva de una acumulación de pequeñas acciones.

Algunas empresas ahora prohíben tazas de café en los escritorios, no para proteger las computadoras, sino para asegurarse de que la gente pase un rato conversando, en torno a la máquina de café. Esta política crea la oportunidad para que la gente se conozca.

La creación de capital social hace que las organizaciones sean más productivas y creativas porque los altos niveles de confianza crean un clima de seguridad y honestidad. Eso hace que las empresas sean más eficientes y rentables. ¿Cómo? Haciendo más fácil pedir ayuda. Los estudios de equipos en industrias tan variadas como fábricas de papel, bancos, productos farmacéuticos y minoristas demuestran que la utilidad de un grupo tiene un impacto directo en los beneficios, los costos, la productividad y la eficiencia. Los equipos útiles de personas aceleran el intercambio de conocimientos y experiencia. Tratan de prevenir los problemas antes de que surjan y no dejarán que sus colegas queden aislados. El capital social se compone incluso cuando lo gastamos. Y cuanto más grupos trabajan juntos, más capital social se acumulan, más crecen estos beneficios. La confianza, la ayuda, la práctica y el coraje se convierten en los renovables simples que alimentan nuestra vida laboral.

Por: Consuelo Cubillos F. 
Fuente: http://ideas.ted.com/the-secret-ingredient-that-makes-some-teams-better-than-others/

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