lunes, 6 de febrero de 2017

EL OCIO

El ocio fue descubierto y estudiado por los griegos, de modo que constituyó un aspecto fundamental de su vida cotidiana y de los sistemas de pensamiento de filósofos como Platón, Aristóteles y Epicuro. Para Aristóteles, el ocio es el fin que se pretende alcanzar mediante el trabajo. En la Ética a Nicómaco sostiene: “Del mismo modo que se hace la guerra para tener paz, la razón por la que se trabaja es para obtener ocio”. En griego, el término ocio (skholé) significa “parar, cesar”, estar ocioso quiere decir que no se tiene la necesidad de estar ocupado.

Sin embargo, el ocio no es simplemente tiempo libre o ausencia de actividad, sino una actividad gozosa, poseedora de un placer intrínseco. Los griegos solían dedicar su tiempo de ocio a las artes y a la contemplación, actividades que se distinguen por ser deseables por sí mismas. Por ello es que el ocio griego, era un espacio propicio para el conocimiento y la felicidad, en el que el hombre podía alcanzar su plenitud como humano. Toda actividad estaba orientada hacia el ocio, en el cual se conjugaban instrucción y placer, esfuerzo y libertad.
En el imperio romano, se consideró al ocio (otium) como un tiempo de descanso y recreación indispensable para poder dedicarse al trabajo (nec-otium). Con ello, el ocio contemplativo dejó de ser el ideal de la vida humana para convertirse en pan y circo.

Pese a que, en la actualidad, es cada vez mayor el número de personas que pueden disfrutar de tiempo libre, nuestra concepción del ocio es más cercana al descanso y entretenimiento romano que a la contemplación gozosa griega (artes, filosofía, ciencia, religión). El acceso al tiempo de ocio para las mayorías fue una conquista derivada de la revolución industrial, que originó movimientos sociales que exigían la reducción de la jornada laboral y mejores condiciones de trabajo. Sin embargo, pensar el ocio como el tiempo que queda libre después del trabajo tiene sus desventajas, puesto que se le identifica como una actividad no productiva, por contraposición a la productividad requerida laboralmente. 

Es así como llegamos a la noción capitalista del ocio: si el trabajo es producción y esfuerzo, el ocio es consumo y descanso. En la mentalidad popular, el ocio está ligado al vicio e incluso a la inmoralidad: se suele decir que “el ocio es la madre de todos los vicios”.

No sólo concebimos el ocio como lo opuesto al trabajo, sino también como su antídoto: buscamos compensar en él la tensión, la fatiga y la falta de sentido de un trabajo poco gratificante. Proyectamos nuestras mayores expectativas en el tiempo de ocio, en el cual, nos decimos, podremos elegir de manera autónoma nuestras actividades: es el único tiempo que consideramos propio, en contraposición a la alienación del trabajo, en el cual es preciso cumplir órdenes ajenas. 

Nuevas formas de ocio

Todos conocemos distintas formas de ocio relacionadas con el arte, la cultura y el entretenimiento: música, pintura, danza, teatro, fotografía, cine, lectura, ir a una exposición o hacer manualidades. También son tradicionales las actividades deportivas, siendo relativamente reciente el concepto de deportes de riesgo y los relacionados con la naturaleza. En nuestra sociedad nunca falta el ocio festivo: salir a comer con la familia o amigos, salir a bailar o participar en actividades organizadas en el barrio, en el colegio o en casa.

Entre las actividades que se han desarrollado hace relativamente poco tiempo figuran las solidarias, organizadas por alguna ONG, Iglesias u otras instituciones. Dentro del tiempo libre hay también mucha gente que aprovecha para asistir a clases, charlas o cursos.

Especialmente utilizadas por los jóvenes son las actividades relacionadas con las nuevas tecnologías y el ocio electrónico: conocer gente a través de los chats y juegos on line.  Lo mismo pasa con el ocio nocturno alternativo, casi en todas las ciudades hay actividades de todo tipo como deportes, talleres, formación y juegos, a horas poco habituales. 

Por último, se está generalizando el ocio en las grandes superficies, donde se diluye la imagen comercial en la del tiempo libre familiar y segmentado. El tiempo libre, el ocio, el comercio y el consumo se entremezclan en estos lugares como costumbre importada de Estados Unidos.

Tipos de ocio

¿Qué hay de parecido entre la práctica del rafting y escuchar música, entre cualquier otra actividad cultural o deportiva y ver televisión? Cualquier práctica que tenga que ver con el ocio requiere de tiempo libre y de que la persona quiera invertir ese tiempo en esa práctica.

Por un lado parece claro que no es lo mismo el tiempo libre que la ociosidad no buscada, ligada al aburrimiento. Cuando hablamos de ocio nos referimos al tiempo que cada persona tiene para sí misma, para hacer lo que le gusta una vez cumplidas sus obligaciones, para enriquecerse y desarrollarse como persona.

Este tiempo de ocio permite a las personas recuperarse del trabajo o del estudio, hacer lo que les gusta, saber más, convivir con los seres queridos, reflexionar sobre sí mismas y su entorno, recuperar el contacto con la naturaleza, jugar o ayudar a otras personas.  Podemos concluir que hay:
Ocio pasivo: escuchar música, ver televisión o cine en casa.
Ocio activo: requiere ponerse en movimiento. Actividades de ocio activo son las lúdicas, festivas, formativas, creativas, ecológicas, recreativas, solidarias y deportivas. 
  
LAS NECESIDADES PSÍQUICAS DEL SER HUMANO Y EL OCIO

Las personas tenemos necesidades que responden a nuestros diversos niveles de existencia: física y fisiológica, intelectual, afectiva, espiritual y social. Para cubrir todas esas necesidades son esenciales la nutrición, los cuidados familiares, el descanso, la educación, la atención médica y psicológica, y sentirnos útiles.

Pero también necesitamos salirnos de la rutina diaria a través del ocio. En la actualidad, la falta de espacio y tiempo de ocio, es una de las causas de las alteraciones del estado de ánimo cada vez más presentes en las sociedades occidentales, y que vienen a romper el equilibrio de nuestra salud.

Una sociedad de consumo como la de hoy en día no deja espacio para actividades que puedan atender a intereses distintos de la persona. Así, la mayor parte del tiempo disponible es usado en el entretenimiento que proponen los medios de comunicación (ocio pasivo), como la televisión, que debe disfrutarse con sensibilidad e inteligencia, evitando que nos haga cada vez personas menos participativas.

A pesar de estos datos, cada día son más las personas que hacen del ocio activo un hábito de vida saludable, con actividades que están haciendo que cada día sean más las mujeres y hombres, de cualquier edad, que dedican una parte de su tiempo libre al cuidado de su persona con la práctica de un hobby.

Fuentes: https://eudoxa.mx/2010/07/12/elogio-del-ocio/   www.hiru.eus 

Por: Consuelo Cubillos F.  

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