miércoles, 15 de febrero de 2017

HABLEMOS DE GENEROSIDAD


La generosidad es un valor o rasgo de la personalidad caracterizado por ayudar a los demás de un modo honesto sin esperar obtener nada a cambio. Una persona que practica la generosidad se la suele calificar como generosa. Procede del latín generosĭtas, generositātis. Formada por gen-(generar, raza, estirpe, familia) y que originariamente se utilizaba para referirse a la cualidad de una persona hidalga, de familia noble e ilustre.

La generosidad se asocia normalmente al altruismo, la solidaridad y la filantropía. Los conceptos opuestos a la generosidad podrían ser la avaricia, la tacañería y el egoísmo.

La generosidad se entiende como un valor y una cualidad en las personas. No sólo hace referencia a compartir u ofrecer bienes materiales, sino que también se entiende como estar disponible y ofrecer ayuda. La generosidad en las relaciones sociales se suele apreciar bastante y se considera como un rasgo de bondad entre las personas. Como muchos valores sociales, se relaciona con la empatía y la acción de ponerse en el lugar del otro.

Como muchos valores, la idea de generosidad puede variar en función de cada persona y está influida en gran medida por el entorno cultural y social. Por ejemplo, lo que en ciertos lugares puede considerarse un simple acto de cortesía o de educación, en otras culturas puede verse como una manifestación de enorme generosidad.

Del mismo modo, la generosidad tiene unos límites que no están definidos. En algunas ocasiones, un exceso de generosidad puede provocar situaciones de incomodidad. Igualmente, pueden darse casos de injusticia cuando una persona puede tratar de aprovecharse de la generosidad de otra.

GENEROSIDAD EN CHILE

Cada cierto tiempo nos preguntamos los chilenos, si efectivamente somos tan generosos como creemos. Si es cierto que nuestro país se vuelca hacia la generosidad ante la adversidad o las catástrofes naturales. 

Hace unas semanas vimos como el país era devastado por las llamas y como los chilenos salieron a ayudar a sus compatriotas. Cabe preguntarse ¿Realmente nos importa que nuestra generosidad sea efectiva y ayudar con nuestras propias manos y tiempo a lograr un cambio en la vida de las personas, más allá de solamente donar dinero? Porque si sólo nos preocupamos del dinero, no se logra una cadena virtuosa que podría aportar a la disminución de la pobreza y la falta de oportunidades que vemos hoy. Pareciera ser que la clave para avanzar en muchos temas país, como una mejor educación, mayor inserción laboral, más oportunidades de desarrollo personal,  está justamente en este punto. 

Pese a todo, en Chile estamos viendo cómo el voluntariado está creciendo con fuerza. Cada vez son más las personas que donan horas de su tiempo a acciones sociales, creando un círculo en el que podemos apreciar la generosidad como elemento fundamental. 

Esto es una muy buena noticia, porque en el mundo actual donde el principal activo de las personas no es el dinero, ni la profesión, ni los proyectos, sino el tiempo. Es alentador pensar que día a día estamos dispuestos a entregar a otros uno de nuestros bienes más importantes.

La invitación, entonces, es a seguir creciendo en la cantidad de chilenos voluntarios y generosos, involucrando en mayor medida a compañías, instituciones públicas, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos con acciones de voluntariado que impacten en la vida de los demás. Esto nos permitirá unir fuerzas generosas para ayudar a muchos. 

Por: Consuelo Cubillos F. 

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